Por Padre Fabricio Dávila
La Antropología Social describe dos fuerzas que dinamizan el desarrollo de la una sociedad: La tradición y el cambio.
La primera fuerza permite mantener lo que para muchos es concebido como adecuado en su vida; el cambio, por otro lado, espera erradicar aspectos sociales que no permiten la sana convivencia.
El día a día de los pueblos representa incesante choque de la tradición y el cambio; algunos hombres y mujeres optan por mudar las costumbres ancestrales, mientras otros se oponen radicalmente a esta práctica. Tradición y cambio, no son otra más que la constante lucha de contrarios que mueve la historia de la humanidad; en algunos casos de forma pacífica y otras veces con desborde de violencia, que hay que denunciar con espíritu profético.
En lo que nos corresponde como Universidad y frente a la posibilidad casi real de una nueva Ley de Educación Superior en el país; tenemos conciencia clara sobre la tensión que produce una reforma legal. Aunque también somos consientes que, entre quedarse igual o volver la hoja, la decisión que menos complica, pero que menos construye, es la de permanecer estáticos. Los cambios son vitales. Una semilla debe morir para convertirse en planta, un neonato tiene que dejar la seguridad del claustro materno para alcanzar una vida autónoma y, la Universidad ecuatoriana, sin perder su autonomía, ha de salir del estancamiento para generar procesos de transformación dentro y fuera de las aulas.
En la PUCESA, nuestros planes de funcionamiento contemplan la idea de optimizar el compromiso que hasta ahora mantenemos con la colectividad del centro del país. El CONEA ubica al Sistema Nacional de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador (SINAPUCE) en la categoría de universidades con los más altos estándares de calidad. Nos sentimos satisfechos, la evaluación refleja lo que la Universidad representa para el país desde hace seis décadas y para Tungurahua y la zona central, desde hace más de veinte años. Pontificia Universidad Católica del Ecuador – Sede Ambato.
domingo, 22 de noviembre de 2009
domingo, 15 de noviembre de 2009
CLUB DE ROBOTICA EN CONCURSO NACIONAL
El director del Club, Marco Polo Silva, dijo que participaron 13 equipos en las categorías de “Sumo”, “Bailarín”, “Batalla Virtual” y “Batalla de Robots”. En la preparación, diseño, construcción y programación de los diferentes robots, los estudiantes trabajaron durante tres meses.
El padre Fabricio Dávila, director de Pastoral Universitaria; Santiago Acurio, director de la escuela de Ingeniería en Sistemas; Marco Polo Silva, director del Club de Robótica; y Gabriel Altamirano, auguran lo mejor al equipo de robótica de la institución.
PUCESA CON PLANTA DE ELECTRICIDAD PROPIA
La planta brasileña Perkins de 75 kva, posee transferencia automática de origen francés Merlin Gerin de 250 amperios. “Tanto el generador como el transformador de energía tiene similar potencia”, indicó el ingeniero eléctrico Jorge Zamora.
sábado, 14 de noviembre de 2009
LA ADMINISTRACION Y EL TALENTO HUMANO
El instructor máster Jorge Altamirano y el maestrante Julio Castillo (primera foto), en una simulación de roles empresariales. En las siguientes gráficas, maestrantes de la PUCESA aprenden nuevas tendencias en administración y manejo del talento humano.
TALLER DE BRIAN GYM, GIMNASIA CEREBRAL PARA ESTIMULAR EL APRENDIZAJE
El taller se encuentra dirigido a maestras parvularias y primarias, estimuladores tempranos y psicólogos clínicos. Los conocimientos adquiridos permitirán aportar para que los procesos educativos en los estudiantes sean más fáciles y divertidos “porque potencializando las capacidades que tienen los estudiantes para aprender, se puede superar las dificultades presentes en el aprendizaje…” dijo Valverde.
martes, 10 de noviembre de 2009
GENTE FORMADA PARA CONTRIBUIR CON EL PAIS
El discurso de orden pronunció el Padre Manuel Corrales, rector de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador; la promesa a los graduados tomó el Padre César González Loor, prorrector de la PUCE – Sede Ambato; los títulos entregó Pablo Poveda, Secretario Procurador de la institución; y Patricio Espín, agradeció en representación de los graduados.
DISCURSO ACADEMICO DEL PADRE MANUEL CORRALES PASCUAL S.J., rector de la PUCE, Quito.
En esta especie de última lección breve, deseo transmitirles un par de enseñanzas del papa Benedicto XVI en su reciente encíclica social Caritas in veritate, hecha pública el 29 del pasado junio, comienza el Papa diciéndonos esto: “la caridad en la verdad… es la principal fuerza impulsora del auténtico desarrollo de cada persona y de toda la humanidad”. (Caritas in Veritate, n.º 1).Reflexionemos un momento sobre la frase que acabo de citar, porque tiene mucho que ver con nosotros los universitarios, con nosotros miembros de una universidad católica. Una vez más hay que repetirlo: el objetivo, la finalidad última a la que aspira nuestro centro de estudios es la persona, son ustedes, somos todos los miembros de la comunidad universitaria.
Una universidad es un lugar privilegiado para el intercambio de conocimientos, para la iniciación en los saberes, para el aprendizaje y la asimilación de esos saberes, tanto teóricos como prácticos. Pero no se agota ahí la misión y la finalidad de un centro de estudios superiores: No tratamos solamente de transmitir conocimientos, no es el saber a secas el horizonte último de nuestros afanes.
Saber cosas, y saberlas bien, nos acerca sin duda a la verdad. A la verdad que buscamos sobre nosotros mismos, sobre la naturaleza y el mundo, sobre las instituciones humanas, a la Verdad con mayúscula que todo lo trasciende. También es un modo de manifestar la verdad el ser experto, hábil, en hacer cosas, en hacerlas bien. Pero —insisto— no se agota ahí la tarea universitaria.
El Papa inicia su encíclica con una afirmación rotunda que es, por una parte, fruto de la experiencia que él y todos nosotros tenemos sobre nuestro modo de conducirnos por la vida. Y, por otro, la frase del Papa es remate de una larga meditación sobre esa misma experiencia: ¿Qué es en realidad lo que a ustedes y a mí nos mueve a hacer esto o aquello, a com-portarnos de esta o de aquella manera? Y todavía más importante: ¿Qué es lo que a ustedes y a mí nos mueve a cultivarnos, a enriquecernos espiritualmente, a construir-nos cada día como personas? El Papa responde: “la caridad en la verdad … es la principal fuerza impulsora del auténtico desarrollo de cada persona y de toda la humanidad”. No solo el saber, no solo el saber hacer. No solo el acercarnos a la verdad en una tarea que nunca concluye. Pero tampoco solamente el amor, sino “el amor en la verdad”.
Nos dice el Papa: “No existe la inteli-gencia y después el amor: existe el amor rico en inteligencia y la inteligencia llena de amor”. (Caritas in Veritate, n. 30). ¬¬
Sin duda el amor es el motor que ha movido —y mueve— a muchas personas a realizar grandes cosas, e incluso a jugarse la misma vida, a defender convicciones que consideran innegociables. Por eso el Papa afirma: “el amor es una fuerza extraordinaria, que mueve a las personas a comprometerse con valentía y generosidad en el campo de la justicia y de la paz”. (Caritas in veritate, n.º 1).
Tratemos de retener esta frase del Papa, tratemos de calibrar su importancia: el amor es una fuerza impresionante: nos mueve a comprometernos valientemente, generosamente con las grandes causas a favor de las personas, de nuestros semejan-tes, de nuestros prójimos. Nos mueve a comprometernos con la justicia y con la paz.
Pero el Papa nos alerta: El amor solo, no. El amor —nos ha dicho desde siempre la sabiduría popular— es ciego. Necesita los ojos, la luz de la verdad para ser un verdadero motor, un auténtico y eficaz motivador. “Sin la verdad —nos dice el Papa— el amor cae en mero sentimenta-lismo” (Caritas in Veritate, n.º 3). Y explana esta importante convicción, de la que también nosotros tenemos experiencia: Sin verdad, “el amor se convierte en un envol-torio vacío que se rellena arbitrariamente. Este es el riesgo fatal del amor en una cultura sin verdad. Es presa fácil de las emociones y las opiniones contingentes de los sujetos, una palabra de la que se abusa y que se distorsiona, terminando por significar lo contrario” (es decir, lo contrario del amor que es don y generosidad: y lo contrario del amor es el odio, la tacañería, el egoísmo que busca el bien, no para los demás, sino para uno mismo, solitario y amargo…)
Y es una gran responsabilidad pensar que en nuestra cultura, en nuestras relaciones sociales, en nuestro convivir con nues-tros conciudadanos, hemos menoscabado la verdad, hemos ido introduciendo sub-repticiamente el engaño, la trampa, la mentira. Y es una gran responsabilidad para ustedes, graduados de la PUCE, trabajar por rescatar el reino de la verdad en nuestra sociedad, en nuestro país. Sin verdad —no lo olvidemos nunca— el amor se degenera en mero sentimentalismo.
Pero tampoco la verdad puede subsis-tir auténticamente sin el amor. Oigamos nuevamente al Papa: “El saber nunca es solo obra de la inteligencia. Ciertamente, puede reducirse a cálculo y experimenta-ción, pero si quiere ser sabiduría capaz de orientar al hombre a la luz de los primeros principios y de su fin último, ha de ser «sazonado» con la «sal» de la caridad (es decir, la sal del amor)” (Caritas in Veritate, n.º 30).
Y aplicado esto a las tareas que debe-mos realizar en la sociedad, en la comuni-dad, nos recuerda el Papa unas palabras sabias de Pablo VI, escritas hace más de cuarenta años en su encíclica Populorum progressio: “El que está animado de una verdadera caridad (es decir, de un amor verdadero) es ingenioso para descubrir las causas de la miseria, para encontrar los medios de combatirla, para vencerla con intrepidez” (cfr. Caritas in Veritate, n.º 30).
Mis queridos graduados: La Pontificia Universidad Católica del Ecuador se sentirá contenta de ustedes si, al abandonar esta casa, no solo se llevan recuerdos gratos y emociones compartidas, sino sobre todo, si se llevan en la mente y en el corazón las dos grandes vivencias determinantes para sus vidas: “amor rico en inteligencia; inteligencia llena de amor”. Muchas gracias
Ambato, 6 de noviembre del 2009.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)